MP.

Écrits / Poème 01

Bolita

Texte original en espagnol.

Es extraño y triste tener tantos nombres para alguien que ya no está.
Bola.
Bolita.
Boluda.
Bolillos.
Doña Hedionda.
Doña Borracha.
Tantos nombres… pero ninguno puede despertarte, mi niña de ojitos tristes…

Todas las madres son eternas,
hasta que alguien te pide escoger su última ropa.
Y de pronto esos vestidos que alguna vez estuvieron llenos de vida,
cuelgan vacíos.
Esperándola.
Como tú.

Entonces entiendes que no era ella quien habitaba la casa,
era la casa la que vivía gracias a ella.
La taza donde bebía café,
el pan tostado con cacahuate y miel.
Tus cosas, tus flores.
Todos los lugares que recuerdo y revivo por ti.
Todo sigue allí, menos tú.

Ahora todo es un silencio.
Una pausa en el tiempo que me niego a dejar ir.
Tu número sigue guardado en mi celular,
como si borrarlo fuera perderte por segunda vez.
Ahora manejo esperando, por costumbre, una voz que ya no existe.
Y el mundo…
El mundo es un lugar más aburrido sin ti.

No voy a extrañar que me cuidaras,
voy a extrañar que jugaras conmigo,
que te dejaras poner apodos absurdos,
que aceptaras otra fotografía tonta.
Que te rieras antes de que terminara el chiste.
Voy a extrañar a la persona con la que todavía podía ser un niño.
Eso era el amor.
Y yo…
Yo no lo entendí hasta que me obligaron a aprender a vivir con tu ausencia.

La vida es una mala broma.
Te vi hacerte chiquita.
Te vi caminar más despacio.
Necesitar ayuda.
Vi cómo el mundo se iba volviendo demasiado pesado para ti.
Y aun así…
Yo seguía creyendo que todavía nos quedaba tiempo.

Una mañana apareció el bastón,
Que pensé que solo estaba de visita,
después la silla de ruedas,
luego los dolores.
Muchos dolores.
Y tú seguías preguntándome cómo estaba yo.
Como si el cuerpo que se estuviera apagando fuera el mío…
Y no el tuyo.

Te fuiste haciendo chiquita.
Viejita.
Muy despacito.
Como si quisieras que tu ausencia llegara antes que tu muerte.
Como si envejecieras en silencio para que yo no lo supiera.
Para que doliera menos.
Pero te equivocaste, Bolita.
No existe una forma de perderte que duela poco.

Te fuiste un domingo, hoy es viernes.
Han pasado unos cuantos días.
Pero dentro de mí… Ya me has dolido cien años.

Quisiera decirte que estoy bien,
que en cada hora voy aprendiendo a vivir sin ti.
Pero te mentiría.
Hoy he vuelto a odiarlo todo.
Le grito al mar.
Me escondo entre las grietas,
no encuentro paz.
No estoy en paz.

Me enoja que el mundo siga igual.
Que salga el sol.
Que la gente se ría.
Que los semáforos cambien de color.
Que todo continúe…
Como si tú no acabaras de irte.

Quisiera llamarte para contarte cualquier tontería.
Escucharte decir las mismas cosas que ya me habías contado tantas veces.
Mandarte una fotografía ridícula para hacerte reír,
Inventar un chiste tonto solo para escucharte sonreír.
Preguntarte qué estabas haciendo.
Qué ibas a comer.
Cómo te sentías.
Nunca pensé que una vida pudiera caber dentro de una conversación cualquiera.

La última vez que te vi…
Te sobaba los brazos.
Los hematomas.
Las manos.
Buscaba el dolor.
Quería chuparte el dolor con las manos.
Como un niño que cree que un beso puede curar una herida.

No pude salvarte,
Pero no dejaré morir al niño que tu criaste…
Al que va a seguir siendo bueno.
Aunque ahora esté enojado.
Aunque le grite al mar.
Aunque grite y maldiga con todas las malas palabras que conoce…
Aunque haya días en los que no quiera saber nada de este mundo que tuvo el puto descaro de seguir girando sin ti.

Tu niño va a seguir siendo bueno.
No porque el mundo lo merezca.
Sino porque tu si.

Cuando me sienta perdido,
voy a buscar la parte de ti que dejaste en mí.
Y cuando haga algo bueno
voy a pensar en ti,
Y vas a volver a estar aquí.
Aunque duela,
Aunque estés muerta,
Y aunque ningún beso pueda curar esto.